Hay momentos en los que la realidad se resquebraja.
No es una respuesta. No es una señal clara.
Es una grieta.
El fallo no llega para explicarte nada, sino para desordenarlo todo.
Para mostrarte que el mundo visible y el invisible no están tan separados como creías.
Que hay llamadas que no parecen dirigidas a ti… y aun así te alcanzan.
Esta sección recoge esos instantes.
No como certezas, sino como rupturas.
Porque a veces, solo cuando la Lattice falla, empezamos a ver.